Siempre es bueno retirarse a tiempo. Si eres invitado, debes retirarte a tiempo para no caer pesado. Si eres boxeador, retirarse a tiempo puede significar una sonrisa en la vejez.
Pero ¿cómo saber cuando es tiempo de retirarse
sin reconocer, en la mirada, la incomodidad de los comensales
o sin escupir el primer diente?
Y mientras tanto hago cuentas siguiendo este patrón del menor daño,
calculando que el próximo contacto, no influirá.
Que sí puedo soportar otro golpe
o imaginarme que esos ojos soñolientos y desafiantes
no son más que el reflejo de tu alma de comensal
cansada de tanto reír y no la forma implícita de invitarme a abandonar tu hogar
porque esperas a otro invitado.
Y sigo ahí.
Y te escribo nuevamente.
Y vuelvo a esperar tu respuesta.
Que ya no es ni siquiera una mirada cansada,
ni menos un golpe de izquierda.
Es simple y lamentablemente silencio.
Un silencio ya sin rostro
que quizás intenta no herir ni incomodar,
pero es silencio al fin.
Entonces, mi vida, no queda más que retirarme en silencio.
En mi silencio, que me es incómodo y doloroso.
Que me arranca los dientes, las muelas y los colmillos uno por uno.
Pero es mío y sólo mío.
Y sé que finalizará cuando se me acaben los dientes
o bien cuando me inviten a otra casa
26 marzo 2008
25 marzo 2008
reeditando antiguos post: A mi viejo en su cumpleaños (6/5/06)
Un día como hoy -quizás no- nació mi papá, mi viejo. Ya son sesenta y seis años desde esa mañana/tarde/noche del seis de mayo del cuarenta en Santiago. Es difícil hacer una especie biografía de tu viejo, porque te pierdes algunas partes de su vida: Como le iba en colegio, qué maldades hacia realmente, si era ganador con las chiquillas, a qué edad comenzó a fumar.. en fin pequeñas tonterías que igual es rico saber de repente. Cuando era chico, el fin de semana me iba a su cama por la mañana (si él no estaba de turno, claro). Me contaba historias que por mi edad no podía situarlas temporalmente, pero me entretenía mucho!: Cuando le pegó a un cabro(chaval) por que lo había llamado "raspao de queque". Cuando fue a ver a "Bill Halley y sus Cometas" a la medialuna de Rancagua. Cuando jugaba por el Barrabases (muchas historias). Cuando organizó la fiesta de la primavera para la población Sewell y se disfrazó y canto con un amigo como "los caporales"(hay fotos). Cuando conoció a mi mamá, lo jodío que era mi tata (su suegro) con él y lo mucho que lo queria mi abuelita. Cuando con mi otro tata engañaron a un paco (carabinero, policía en Chile) que les quería sacar un parte (multa), los partidos del mundial del 62' en el teniente, la marcha de los trabajadores del cobre hasta santiago en el 73'. etc , etc... muchas cosas que quizás no entendía, pero lo escuchaba y me reía y le preguntaba.. y cuando no se le ocurría nada más que contar. Y empezaba: -"Había una vez.....(pausa de expectativa)... una chaucha, un cinco y un diez". Y yo:"Ya po papi!"... o empezaba a contar: "Pin uno", "pin dos"....y cuando llegaba a "pin ocho" me reía!. Nos reíamos, la verdad.
Desde los siete años era sagrado, cada fin de semana por medio (si no tenía turno), íbamos al Teniente a ver al O'Higgins. De hecho la primera vez que fui al estadio, ni me acuerdo: tenía tres meses y mi viejo se las apañó para llevar su buena dosis de pañales y "papa"(biberon con leche). Era lógico: O'Higgins v/s la U en la época de oro del O'Higgins (jugó en la libertadores del 80', con el guatón Santibañez en la banca, Bonvallet y Acosta (si el pelao jugando)... por suerte el O'Higgins gano 3-2. Lo más importante, mi viejo no sintió vergüenza de llevar a la guagua (bebé) al partido, a pesar de las miles de tallas (bromas) que le deben haber llegado de la galería. Lo que si después debió soportar los retos de mi mamá. Pero estuvo ahí al pie del cañón, conmigo. Como olvidar esa tarde de mayo del 90' cuando el Tunga González hizo seis goles!, cuando vimos jugar al mago Merlini, al flaco Baroni, a Nelson Tapia... O cuando vimos a la Selección del Cobre (Cobresal, Cobreloa y O'Higgins) contra el Sevilla de Zamorano en el teniente.
Me acuerdo de otra vez.. tenia seis o siete años y mis amigos estaban jugando afuera. Le pedí permiso para salir a jugar y me dijo: "Si me ganas al gallito (un pulso), te dejo salir". Acepté la apuesta... pero ¡quien podía ganarle! sus músculos se forjaron con pala y picota en la Braden Cooper Company - cuando se ganaba en dólares y el que no llenaba una cierta cantidad de carros de pedazos de cerros al día, lo echaban- . Durante treinta y seis años haciéndole el quite a la muerte, metido dentro del cerro sacando el oro rojo. Primero vivió en Sewell, alejado de la casa. Lejos de mi mamá y de mis hermanas, viajando a casa cada quince días... Luego pudo optar a una casa en Rancagua, en una población para mineros en las afueras de esa época, ahora es prácticamente el centro. Y comenzaron los viajes diarios de hora y media hasta Colón.
Cuando chico siempre preguntaba: "de que turno esta mi papi?" y la respuesta era A,B,C... hasta ahora no se cual es cual! Uno de las dos de la tarde hasta las dos de la mañana (cuando estaba en el colegio prácticamente no lo veía por una semana). Otro de seis de la mañana a seis de la tarde (ahí me despertaba cuando se iba) y el otro de diez de la noche a diez de la mañana (dormía todo el día).
El es realmente un hombre fuerte. A mi edad ya tenía a mis dos hermanas mayores y trabajaba como un toro.
Poco a poco fue ascendiendo y llegó a ser lo máximo que podía ser. Con ello más responsabilidades, claro. Ser jefe de nivel en la mina debe ser difícil. Ganarse el respeto de los viejos(mineros), hacerse responsable de ellos, oír sus problemas y ser lo más justo posible. Él lo era. Me siento tan orgulloso de él cuando caminamos por el centro y se acerca un viejo y lo saluda con tanto cariño, se tiran tallas, se preguntan por otros viejos, el me presenta y dice "este es mi hijo" y me dice a mi "este es el famoso ....(un apodo muy gracioso)..." los viejos se ríen y me estrechan la mano con fuerza. Cuando se despiden no hay viejo que no me diga: "Su papá, m'hijo, es el mejor jefe que he tenido, tiene que cuidarlo mucho".
Mi viejo no me puede enseñar matemáticas o relatividad. No me pudo decir, cuando chico, por qué la mosca que estaba dentro del auto moviéndose, volaba como si nada y no se pegaba en el vidrio de atrás. Pero él me enseña con su ejemplo. El es una persona que deja huellas en la vida de sus amigos, de sus viejos. El llegó a ser lo máximo en su profesión siendo correcto y leal con sus viejos y sus amigos. Una gran meta.
No puedo dejar de sentirme orgulloso de él. Al otro día de dar mi examen de grado, se hizo una pequeña fiesta en mi casa, para mis amigos. La cosa es que en la madrugada estábamos todos mis amigos de la hermandad de la chela, yo y mi viejo. Se armó una de estas discusiones sin fin (no me acuerdo cual fue el tema, pero era algo así como la eutanasia o Pinochet o la guerra de Irak o religión) y se ponen a discutir mi viejo con Fabián (que de mis amigos es el más incisivo, cuando discute. Discutir con él es un desafío). Cuando termino la tertulia, Fabian me dice: "Sabes que? fue un gusto discutir con tu viejo. Ha sido la única persona con la que he discutido que me respeta lo que digo. No trata de cambiar mi forma de pensar, sino que escucha". Para mi fue otro motivo de orgullo.
Ahora ya que los dos estamos más viejos, es él quien me escucha con paciencia y muchas veces no entiende lo que digo... pero se ríe conmigo y me hace preguntas. ja! Il giro della vita
Desde los siete años era sagrado, cada fin de semana por medio (si no tenía turno), íbamos al Teniente a ver al O'Higgins. De hecho la primera vez que fui al estadio, ni me acuerdo: tenía tres meses y mi viejo se las apañó para llevar su buena dosis de pañales y "papa"(biberon con leche). Era lógico: O'Higgins v/s la U en la época de oro del O'Higgins (jugó en la libertadores del 80', con el guatón Santibañez en la banca, Bonvallet y Acosta (si el pelao jugando)... por suerte el O'Higgins gano 3-2. Lo más importante, mi viejo no sintió vergüenza de llevar a la guagua (bebé) al partido, a pesar de las miles de tallas (bromas) que le deben haber llegado de la galería. Lo que si después debió soportar los retos de mi mamá. Pero estuvo ahí al pie del cañón, conmigo. Como olvidar esa tarde de mayo del 90' cuando el Tunga González hizo seis goles!, cuando vimos jugar al mago Merlini, al flaco Baroni, a Nelson Tapia... O cuando vimos a la Selección del Cobre (Cobresal, Cobreloa y O'Higgins) contra el Sevilla de Zamorano en el teniente.
Me acuerdo de otra vez.. tenia seis o siete años y mis amigos estaban jugando afuera. Le pedí permiso para salir a jugar y me dijo: "Si me ganas al gallito (un pulso), te dejo salir". Acepté la apuesta... pero ¡quien podía ganarle! sus músculos se forjaron con pala y picota en la Braden Cooper Company - cuando se ganaba en dólares y el que no llenaba una cierta cantidad de carros de pedazos de cerros al día, lo echaban- . Durante treinta y seis años haciéndole el quite a la muerte, metido dentro del cerro sacando el oro rojo. Primero vivió en Sewell, alejado de la casa. Lejos de mi mamá y de mis hermanas, viajando a casa cada quince días... Luego pudo optar a una casa en Rancagua, en una población para mineros en las afueras de esa época, ahora es prácticamente el centro. Y comenzaron los viajes diarios de hora y media hasta Colón.
Cuando chico siempre preguntaba: "de que turno esta mi papi?" y la respuesta era A,B,C... hasta ahora no se cual es cual! Uno de las dos de la tarde hasta las dos de la mañana (cuando estaba en el colegio prácticamente no lo veía por una semana). Otro de seis de la mañana a seis de la tarde (ahí me despertaba cuando se iba) y el otro de diez de la noche a diez de la mañana (dormía todo el día).
El es realmente un hombre fuerte. A mi edad ya tenía a mis dos hermanas mayores y trabajaba como un toro.
Poco a poco fue ascendiendo y llegó a ser lo máximo que podía ser. Con ello más responsabilidades, claro. Ser jefe de nivel en la mina debe ser difícil. Ganarse el respeto de los viejos(mineros), hacerse responsable de ellos, oír sus problemas y ser lo más justo posible. Él lo era. Me siento tan orgulloso de él cuando caminamos por el centro y se acerca un viejo y lo saluda con tanto cariño, se tiran tallas, se preguntan por otros viejos, el me presenta y dice "este es mi hijo" y me dice a mi "este es el famoso ....(un apodo muy gracioso)..." los viejos se ríen y me estrechan la mano con fuerza. Cuando se despiden no hay viejo que no me diga: "Su papá, m'hijo, es el mejor jefe que he tenido, tiene que cuidarlo mucho".
Mi viejo no me puede enseñar matemáticas o relatividad. No me pudo decir, cuando chico, por qué la mosca que estaba dentro del auto moviéndose, volaba como si nada y no se pegaba en el vidrio de atrás. Pero él me enseña con su ejemplo. El es una persona que deja huellas en la vida de sus amigos, de sus viejos. El llegó a ser lo máximo en su profesión siendo correcto y leal con sus viejos y sus amigos. Una gran meta.
No puedo dejar de sentirme orgulloso de él. Al otro día de dar mi examen de grado, se hizo una pequeña fiesta en mi casa, para mis amigos. La cosa es que en la madrugada estábamos todos mis amigos de la hermandad de la chela, yo y mi viejo. Se armó una de estas discusiones sin fin (no me acuerdo cual fue el tema, pero era algo así como la eutanasia o Pinochet o la guerra de Irak o religión) y se ponen a discutir mi viejo con Fabián (que de mis amigos es el más incisivo, cuando discute. Discutir con él es un desafío). Cuando termino la tertulia, Fabian me dice: "Sabes que? fue un gusto discutir con tu viejo. Ha sido la única persona con la que he discutido que me respeta lo que digo. No trata de cambiar mi forma de pensar, sino que escucha". Para mi fue otro motivo de orgullo.
Ahora ya que los dos estamos más viejos, es él quien me escucha con paciencia y muchas veces no entiende lo que digo... pero se ríe conmigo y me hace preguntas. ja! Il giro della vita
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