02 mayo 2008

Espero que el autor de este artículo no me demande por publicarlo aquí. Pero creo que es necesario de se difunda en la comunidad científica, especialmente por nosotros los investigadores jóvenes que aún conservamos el frescor de la esperanza y aquella pizca de ingenuidad que cree posible hacer cambios sustanciales en la sociedad. Así que insito primero  a comprar este excelente libro de divulgación de neurociencia llamado “El Científico Curioso” del Biofísico Francisco Mora, del cual he copiado el articulo a continuación; segundo a copiarlo y pegarlo en vuestros respectivos blog, fotologs, my space, facebook, etc. para su máxima difusión.

 

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La ciencia es una criatura delicada,

F.Mora “El Científico Curioso”, pp187. Ediciones Temas de Hoy(2008).

 

“… 'La ciencia – ha dicho Eric Kandel, último Nobel de Fisiología y Medicina, procedente de la rama de la neurociencia- ya no es un tema exclusivo de los científicos, sino que se ha convertido en una parte integral de la vida moderna y de la cultura contemporánea'.  Y esta es una realidad que, como tal, todavía no se vive en España (*). La investigación científica está en un buen momento en nuestro país, pero necesita de un soporte social, de una cultura que no tiene. Nuestra cultura de la ciencia es una cultura congelada y artificial, importada y casi ajena al envoltorio cultural ‘caliente’ de las humanidades, que es el que reconocemos como genuina cultura. Y sin ese marco, de emoción y sentimiento por la cultura desde la ciencia, como lo tenemos por las artes, difícilmente se puede invitar a los jóvenes de talento a entusiasmarse por la ciencia como dedicación, pues no ven que los científicos sean mimados, regalados y reconocidos como personas de alto valor social. La ciencia es una criatura delicada. La investigación científica es, de hecho, un extraño fuego que hay que alimentar y proteger constantemente para mantenerlo vivo, como si de un fuego sagrado se tratara. Fuego, además, que necesita de un apilamiento de ladrillos sociales que lo abriguen y protejan. Ése es el marco o abrigo social que todavía está por crearse en España. Y la responsabilidad máxima de que todavía no exista la tienen los gobernantes y los políticos. Los de antes y los de ahora. Porque son ellos quienes tienen la obligación de otear y orientar la sociedad hacia aquello que a corto o largo plazo la provea de riqueza. Riqueza espiritual y pragmática.

Y precisamente eso es la ciencia. ¿Cómo no somos capaces de darnos cuenta de que la riqueza de los Estados Unidos emana, en muy buena medida, de esa política de Estado que sembró la investigación científica y apostó por ella durante decenas de años aun a costa de no recibir beneficios inmediatos?. La cosecha de esa apuesta está a la vista de todo el mundo. Este país nuestro necesita pues, hoy más que nunca, que sus más altos dignatarios políticos sean el escaparate de esa cultura de la ciencia. Y que eso se exprese no sólo en el contexto de una declaración de presupuestos y más dinero para la ciencia, sino que salga a la calle en los mítines, en la radio y en la televisión, manifestando una y otra vez que se va a poner como meta prioritaria y a largo plazo la investigación científica. Que se va a apostar por ella poniendo énfasis y calor para que cale en la sociedad y conforme cultura, diciendo además que es una necesidad real para el progreso y el bienestar añadido de las gentes.

Al fin y a la postre, la investigación científica es eso: riqueza y, además, cultura. Si la cultura es esa carpa enorme que cubre las transacciones humanas, es bien cierto que hoy una parte importante de ella esta construida por la ciencia. Por eso hay que invertir un gruesote tiempo en airear las grandezas y talentos que puede proveer y tiene este pueblo para la ciencia. Debiéramos soplar todos a una nave que lleva la carga de nuestra ciencia y nuestra cultura allende las fronteras. Es el momento de despertar a la verdadera cultura del nuevo siglo, aquella de unión de ciencia y humanidades. Ya lo dijo Wilson: ' La ciencia es una combinación de operaciones mentales que ha conformado, y cada vez más, el hábito de la gente educada, una cultura de iluminación que ha dado con la manera más efectiva, nunca antes concebida, de aprendizaje acerca del mundo real'.  Apostemos, pues, por ella. …”

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 (*) Como dice España puede decir Chile,  también.

De este artículo se puede extraer que las realidades chilenas y españolas son absolutamente coincidentes. Falta integrar la cultura de la ciencia en nuestros niños que predican que las matemáticas y las ciencias naturales son difíciles, por tanto ajenas. Y que, para colmo de males, son consentidos por sus padres que seguramente fueron consentidos también.

 

Ya es hora de romper la cadena de errores. Es hora de tener gobernantes que sepan de ciencia; que no nos mantengan como, nunca mejor dicho, ratas de laboratorio girando en una rueda para encender una bombilla y alimentándonos para solamente para no morir. Con el apoyo suficiente y el reconocimiento social, seríamos capaces de encender ciudades completas, alumbrando directamente a la curiosidad  social.

 

¿Cuánto ganaría nuestro país –Chile o España- si diez de cada mil estudiantes de secundaria fueran científicos calificados (PhDs o Maestros) que trabajen en investigación y desarrollo para los respectivos  gobiernos?

Los que quedamos somos como los salmones: nadando contra la corriente y esquivando  el constante zarpazo de la indiferencia del resto de la sociedad.

Como dice Mora en el comienzo de este libro. La culpa de esta aparente apatía hacia la ciencia ha sido en gran medida también nuestra: no nos damos a conocer de la manera adecuada.  Son muy pocos los de nosotros que intentamos divulgar nuestro trabajo. Y, en cierto modo, nos gusta ser parte de la “elite” de la sociedad.  

 

Que lo anterior se vea como una violenta arenga a divulgar la ciencia.

2 comentarios:

Espiga de Trigo dijo...

Me alegro que mi científico curioso esté descansando y con sus papeles arreglandose. Osea, tú!!!!
Yo te digo que no descanso.
Panchito, dale un beso a Loretito de mi parte.
Y otro para ti.
Muackaaaaa

Espiga de Trigo dijo...

Mis felicitaciones de nuevo por que el viernes ya tendrás todo arreglado.
Vuelve a por el dinero que te dejaste en España... que es poco comparado con todo el cariño que te dejaste también.
Un besote